La «DIETA DIGITAL», un desafío ¿para quién?

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La «DIETA DIGITAL», un desafío ¿para quién?

Por Haydeé Castillo

La presencia y el aumento del uso de las pantallas en casa es algo que llegó para quedarse, todos hemos sido testigos de los beneficios que su uso nos ha dejado, pero, ¿seremos capaces de sacar lo bueno de ellas sin poner en peligro nuestras relaciones humanas?

Desde hace ya algunas décadas el uso de las pantallas en los hogares ha venido en aumento, a nuestra antigua televisión, se le  ha sumado de manera importante la información digital y con ella, las computadoras, las tabletas y los dispositivos móviles que son ahora una realidad que inunda a nuestras familias.

Si bien ya habíamos comprobado todas las ventajas que tiene el acceso a la información digital tanto en la vida laboral, como en la social e incluso en el entretenimiento, en este tiempo de  pandemia y lejanía física, sus bondades nos son más evidentes. Gracias al uso del internet y de las plataformas virtuales, muchas empresas pueden seguir funcionando, estamos también más enterados de los sucesos importantes, nos acercan recomendaciones de salud, y lo más importante, hemos podido suplir de alguna manera la lejanía física por la cercanía virtual, aunque no es lo mismo, nos mantiene en contacto con nuestros seres queridos, sobre todo de los adultos mayores a quienes tenemos que cuidar más.

Cuando pensamos en el buen uso de la tecnología, de manera automática nuestra cabeza nos sitúa como formadores, nos vemos delante de nuestros hijos pensando en cómo formarlos y ayudarlos al respecto, nos preocupa entre otras cosas, que estén tanto tiempo en ello y las consecuencias que tendrá en sus vidas; aunque esta preocupación es muy entendible y debemos trabajar al respecto, permitámonos por unos minutos poner esto de lado y pensar en nosotros como adultos y en cómo vivimos esa relación con el mundo digital y las pantallas.

Los diversos escenarios a los que podemos acceder en el mundo digital tienen la capacidad de demandarnos todo nuestro día y parte de la noche, el trabajo, las noticias, las redes sociales, el deporte, juntas, fiestas, fotos, arte, entretenimiento, y muchas cosas más nos podrían tener conectados 24/7 , aunque todos ellos puedan tener buenos contenidos, nos ponen en peligro de vivir por ellos y para ellos, dejando a un lado lo más propio de nuestro ser personal sociable.

El no seguir una buena «dieta digital» podría jugar en contra de nuestra relación de pareja y meter al enemigo en casa. Un estudio de la Universidad Baylor, en Texas, revela que el 46% de los encuestados se han sentido ignorados por la persona con la que están, en este caso su pareja, que está absorto en su pantalla. El 22 % reconoce que este fenómeno causó problemas de relación con su pareja, y el 36 % afirma que esto le hizo sentir deprimido durante un tiempo.[1]

Analizar nuestra situación actual nos puede ayudar a detectar si estamos en el momento oportuno  para empezar a hacer una dieta digital. Si algo de esto nos parece cercano o familiar, puede ser un foco de alerta para decidirnos a hacerla cuanto antes, veamos:

  1. El ya muy conocido nos acerca a los lejanos y nos aleja de los cercanos, una realidad que provoca que los que están junto a nosotros se vuelvan una especie de espectros transparentes con los que no contactamos, podemos correr el riesgo de iniciar con nuestra pareja una relación virtual, fría y lejana.
  2. Falta de contacto visual, elemento indispensable de toda relación humana, a través de una mirada, nuestro cónyuge puede sentirnos ahí, puede saberse amado y pensado por el otro, en la mirada se asoma la intimidad de la persona, si nuestros ojos están buscando pantallas en lugar de corazones, la relación corre el riesgo de volverse como pantalla, plana y fría.
  3. El mal tercio, se trata de un actor ajeno a la pareja que entra en su ámbito más íntimo, su habitación. En ese momento en que cierras la puerta para prepararte para descansar, se aparece alguna pantalla que nos interrumpe, nos lleva a otro lado y evita que vivamos los momentos de cercanía en el diálogo y en el contacto físico afectivo con nuestro cónyuge.

Hay que revisar nuestro tiempo y uso de las pantallas:

  1. La oficina en casa: esta modalidad de trabajo ha ido en aumento en nuestro modo de vida y nos ofrece muchos beneficios para atender el trabajo dentro y fuera del hogar. Las juntas virtuales, los correos, reportes e informes están a un click de nosotros, pero el no tener orden en nuestra agenda para atenderlos nos puede poner en el peligro de estar trabajando todo el tiempo, con ello nuestra cabeza se encuentra lejana a la familia, es como tener al jefe, a los socios o a los compañeros de trabajo en nuestra mesa, en la sala y hasta en nuestra cama.
  2. El recurso frecuente, si eres de los que está viendo constantemente el celular y no puedes posponer consultarlo tras un sonido o vibración de mensaje, o si en lugar de responder evades la conversación sumergiéndote en él, puede ser otra señal de que necesitas ponerte a dieta digital.

Tenemos el pretexto perfecto para estar «conectados» los adultos no jugamos, no chateamos todo el tiempo, nosotros trabajamos y atendemos asuntos importantes, sin ser esto algo falso, nos ayuda a cobijar en algunas ocasiones una excesiva inversión de nuestro tiempo en ello, pero siempre estamos a tiempo, tenemos la capacidad de gobernarnos y decidir de manera inteligente lo que nos hace mejores personas.

Como dice Enrique Rojas, psiquiatra especializado en el amor y las emociones, “El amor inteligente es aquel que tiene capacidad de dirigir la vida en común controlando las variables más importantes que entran en juego.” La tecnología es ahora una de esas variables que tenemos que controlar en pro de nuestras relaciones, algunas ideas para hacer juntos un «Detox digital»

  1. Lo que entra por los ojos se va a nuestro corazón. Elegir con mucho cuidado los contenidos, redes sociales y personas con las que contactamos de manera remota, parar las antenas y evitar relaciones cercanas y exclusivas con personas del sexo opuesto, chatear con el exnovio no es la mejor idea para enamorarnos más de nuestro cónyuge.
  2. Tener actividades juntos, lo que más nos gusta hacer podemos compartirlo o por qué no, experimentar alguna actividad nueva, puede ser un deporte, ver una serie juntos, un curso, una cita romántica, dedicarnos en exclusiva el uno al otro favorecerá notablemente nuestra relación y nuestro diálogo.
  3. Establecer un código de orden en nuestro consumo digital, ponernos de acuerdo, fijar horarios para trabajar, momentos en los que no conviene que estemos detrás de una pantalla, horario para apagar los teléfonos, etc.
  4. Revisar frecuentemente nuestro tiempo en pantalla, debido al aumento en el uso de la tecnología y las consecuencias negativas al utilizarla en exceso, los dispositivos móviles cuentan con la posibilidad de ver el tiempo que estamos en pantalla, revisar este dato y mantenerlo en un rango saludable nos ayudará a ver cómo vamos en nuestro detox digital.
  5. Olvidarnos del móvil en ciertas actividades nos permitirán disfrutar del momento en vivo, evitando ponernos en la tentación de estarlo consultando.

Al paso de los años nos hemos dado cuenta de que no todo está bien con el consumo digital y se vislumbran ya algunas tendencias para irlo controlando.  Según un estudio del Common Sense Media, el 56.8% de las personas entrevistadas están limitando a horas concretas el acceso a la web y el 68.2% lo utilizan sólo para acceso a buenas noticias, aún hay mucho por hacer pero ya se ven avances al respecto.

Si nos ponemos a dieta de alimentos,  hacemos ejercicio, si nos preparamos profesionalmente,  nos preocupamos por nuestra apariencia física y muchas otras cosas, cuánto más vale la pena cuidar nuestra relación matrimonial y buscar de manera inteligente lo que puede enriquecerla y hacerla más plena, disfrutable y feliz.

Hacer un detox digital en pareja seguro nos traerá cosas buenas que descubrir del otro.

 

[1] Empantallados, Cómo afectan las pantallas a tu relación.

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